La arquitectura como aliada de la fotografía

La arquitectura como aliada de la fotografía

Desde su invención, la fotografía encontró en la arquitectura su mejor aliada.

Según asegura en un artículo la arquitecta Patricia Méndez, el inicio de esta sincronía entre ambas disciplinas lo marcó la década del 30 y en aquella fábrica de la modernidad que fue la Bauhaus, liderada por Walter Gropius.

Esta escuela marcó hito histórico que cambió no sólo el modo de entender la arquitectura, sino también el de mostrarla. 

En esa época, la exploración de materiales y formas, y los avances técnicos en la reproducción de imágenes, consolidaron desde la sede alemana las herramientas válidas que rigieron el Movimiento Moderno. 

Desde allí y hacia el mundo, tanto la fotografía como la arquitectura, invadieron esferas impensadas hasta ese entonces y fueron capaces de provocar debates que hasta hoy ocupan nuestros ámbitos de discusión.

Actualmente, la fotografía arquitectónica es la encargada de capturar y describir los espacios creados por el hombre. En el ámbito urbano, puede describir una ciudad o la relación de un edificio o desarrollo con su entorno. También se usa en interiorismo, documentando la relación entre mobiliario, color, textura, ritmo e iluminación con el espacio propuesto por el arquitecto o diseñador.

Una de las características técnicas que definen a este tipo de fotografía es la corrección de las perspectivas, sobre todo si se toma en cuenta que en la mayoría de las ocasiones se utilizan lentes angulares y las líneas deberán respetar la orientación original.

Otra de las características de la fotografía de la arquitectura es que permite desarrollar técnicas en fotografías de exteriores, las cuales no se no se centrarán exclusivamente en mostrar la fachada de este, pues el exterior de una construcción abarcará también el entorno que le rodea.

Según destacan los artículos especializados en el ámbito, rara vez se concibe el diseño de cualquier tipo de obra arquitectónica sin tener en cuenta el lugar en el que se construye. 

Así que uno de los objetivos de la fotografía arquitectónica es mostrar el edificio y su interactuación con el entorno.

En realidad, dice en un artículo Javier Millán, la fotografía de arquitectura se aborda como reportaje y todo reportaje debe mostrar un variado y completo conjunto de ángulos y perspectivas. Hemos comenzado en el exterior jugando con el entorno y, quizá, la mejor forma de proceder será continuar cubriendo diferentes perspectivas a medida que nos acercamos y rodeamos el edificio, siempre considerando a nuestro protagonista como elemento principal de la imagen.

Además, el avance de las técnicas y los enfoques hace que los edificios se pueden transformar en modelos de imágenes abstractas, documentales, o en el trasfondo de la fotografía de moda, lo cual abre un abanico de muchas posibilidades para la fotografía arquitectónica.

El fotógrafo profesional de arquitectura sigue existiendo y, con notables excepciones, ofrece a sus clientes imágenes documentales que siguen un modelo estilístico determinado: brillantes tomas exteriores iluminadas con luz natural e interiores uniformemente iluminados por medios artificiales. 

Así, hoy por hoy, los fotógrafos, como artistas, redescubren la arquitectura.

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